Estudios sobre aplicaciones de monitoreo sugieren que, aunque algunas opciones gratuitas pueden ofrecer funcionalidades básicas, la mayoría requiere acceso físico al dispositivo objetivo o la instalación de la aplicación para funcionar efectivamente, lo que plantea desafíos en términos de privacidad y confianza. Investigaciones en el ámbito de la psicología infantil y la seguridad digital indican que el monitoreo parental puede ser beneficioso en ciertas situaciones, pero también es crucial considerar los riesgos potenciales y abordarlas con una estrategia equilibrada que incluya educación y comunicación.