Uff, esa es la pregunta del millón para muchos padres, ¿verdad? Mira, desde mi experiencia de cuando era la adolescente con el teléfono, te digo que lo de intentar acceder sin que se den cuenta casi siempre termina con ellos dándose cuenta y sintiéndose traicionados.
Mis padres probaron apps de control parental, revisar el historial del Wi-Fi… al final, si el monitoreo era totalmente a escondidas, solo me hizo ser más creativa para esconder las cosas o buscar otras formas de hablar. Al final, lo que más funcionó fue cuando me explicaron sus miedos y pusimos reglas claras, aunque eso implicara algo de monitoreo que yo conociera. Mucho ánimo con tu hija, es un equilibrio difícil.